El ángel eléctrico

Latitud de vidas paralelas

Soñar (o tal vez…) III y final

Es (fue), un sueño sencillo (por lo tanto difícil de narrar).

Al menos el recuerdo del sueño se me aparece con una estructura muy lineal, sin sobresaltos,  sin destellos de algo sobrenatural, algo imposible.

Justamente, la posibilidad, la crudeza de lo real, lo fáctico que encierra (que encerraba) un simple hecho transcurrido en el recuerdo de aquel sueño es lo que me condiciona hoy (conscientemente) y desde entonces (inconscientemente, tal vez).

Ese acto, en aquel sueño, me mostró todos los caminos, todas las posibilidades, las más hermosas y las más dolorosas. Me proyectó miles de imágenes, todas probables, donde estaba ella, donde estaba yo, donde estábamos juntos.

Ese momento, en aquel sueño, que duró unos instantes (en el sueño, luego eternamente, como dije), me provocó todos los sentimientos, en el orden que suelen aparecer y, algunos, perpetuarse.

Ese beso, en aquel sueño, en definitiva, me recordó todo lo que nunca pudo ser. Todo lo que perdí.

No sé que pensar, porque es un sueño. Que volví a soñar 18 años después. Y que ahora recuerdo.

No se si es real (el recuerdo de aquel sueño).

O tal vez…

Archivado bajo:Relatos, Taller de pensamientos ,

Soñar (o tal vez…) II

A partir de ese momento (un instante de aquel sueño que duró unos pocos segundos, una eternidad que me obstiné en perpetuar, al principio en nuevos sueños, luego tan sólo en esa sombra sin luz que es la nostalgia) supe que, irremediablemente, no existe el destino (al menos el mío).


Cuando desperté, dieciocho años después, insisto, no pensé lo mismo. Tal vez exista el destino. Pero de una manera tan sutil como macabra: el destino no es más que una probabilidad. Un de las tantas máscaras que deforman al azar. Sólo que nunca tenemos los datos suficientes, en el momento adecuado, para apostar y cambiar las cosas. Lo peor, lo más perfecto y bello, es que de todos modos nos arriesgamos.

Y cometemos, cometí, los errores que me llevaron a lo que soy.

A lo que fui.

Hasta ayer.

Cuando pude recordar aquel sueño.

Archivado bajo:Relatos ,

Soñar (o tal vez…) I

Hacía mucho (tiempo, claro, pero también otra cosa que para simplificar llamaría “espacio” o “dimensión”) que no despertaba en medio de un sueño.
Es decir, que no despertaba teniendo consciencia de estar soñando.
O mejor, hacía mucho que no recordaba un sueño.
Al menos con la nitidez, la proximidad o la certeza con la que recuerdo en este momento aquel sueño.
Soñé un sueño que tuve 18 años atrás.
En ese momento, ese sueño referenciaba mi presente.
Aquel presente.
De alguna manera, ese sueño se transformó en la medida de todas mis cosas (mediante sutiles y casi imperceptibles movimientos mentales, volutas de impulsos y desesos que buscaban modificar la textura del aire -mi voluntad, mi destino- para que aquello que no vemos me encuentre).

Archivado bajo:Relatos ,

Lo que pudo haber sido (mientras esperaba la nieve)

Ese cristal acaso nunca alimente tus lágrimas
(aunque nunca broten para no ser negadas)
La fina tela que nos limita se vuelve opaca
(tu rostro mañana será urdimbre difusa, distante)
El tiempo es una abstracción de mentes inquietas
(el algortimo de tu ausencia)
Y me voy para poder contar esta escena
(congelada entre tus…)

(Piernas)

La luz brilla durante un limitado y brevísimo espacio de tiempo en el acto de vivir. Quizás sólo una decenas de segundos. Una vez se ha ido, si has fracasado en el intento de alcanzar la revelación que se te ofrecía, no tienes una segunda oportunidad. Y luego deberás pasar el resto de tus días dentro de una profunda soledad sin esperanza ni remordimiento. En este mundo del crepúsculo, la persona ya nunca podrá esperar nada. Lo único que poseerá serán los restos efímeros de lo que pudo haber sido.

Haruki Murakami
Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. pp. 295-296.

Archivado bajo:Taller de pensamientos ,

El amor es un número imaginario

Complicado con los tiempos (como si existieran tantos, este es un plural algo falso, casi una expresión de deseos) sigo intercalando lecturas (nocturnas, por lo general, aunque el cuarto de clonazepam las está comprometiendo). Recientemente finalicé una novela inducida por el suplemento Ñ (sí, en ocasiones me dejo llevar por tales “recomendaciones”): La soledad de los números primos, de (un muy joven) Paolo Giordano.

Read the rest of this entry »

Archivado bajo:Libros, Literatura ,

Zauberberg Oloixarac (Pola mágica)

Por esas cosas del destino (del cual descreo, tal como de los fantasmas, aunque sigo pendiente de ellos/as) estoy asignando mi muy escueta alícuota de lectura a dos libros disímiles, pero no tanto. Lo explico:

Las teorías salvajes de Pola Oloixarac, obra que me quiere superar, y si en ocasiones lo logra, me empeño en contragolpear. No puedo decir más que eso, si quieren más apreciaciones pasen por lo de Estrella o por un post-trampolín de la misma Pola hacia una tríada de críticas. Sólo agrego, y acá viene la explicación, que adopté a La Montaña Mágica (mi lectura paralela) como un manual para entender “las teorías “. Observar,  v. gr., un extracto tomado al azar donde Mann, 82 años antes, explica el espíritu que subyace a la prosa de la Srta. Pola:

A mi parecer, [la maldad] es el arma más brillante de la razón contra las fuerzas de las tinieblas y la fealdad.  La maldad, señor, es el espíritu de la crítica, y la crítica es el origen del progreso y la ilustración.

La montaña mágica, Thomas Mann. p. 82 de la edición de Edhasa

Archivado bajo:Libros, Literatura ,

La necesidad de un comienzo

En (contadas) ocasiones surge una necesidad. Impulsada quién sabe por qué mecanismos (¿quién quisiera saberlo?) se desencadena una reacción, paulatina, inmensa y tristemente abarcadora. Es en ese preciso momento, en un no-lugar, cuando vemos una imagen, un reflejo, un indicio que nos confunde por su claridad tan fugaz. Y entendemos, o pretendemos hacerlo. Entonces seguimos (o pensamos que vale la pena seguir). Aunque inmediatamente vuelvan los eternos espacios e infinitos tiempos que llenan (inundan) nuestra vida con vacío.

Todo final encubre la necesidad de un comienzo.

Ahí va la tempestad
ya parece un paisaje habitual
un árbol color sodio
y la caída
de un ángel eléctrico

“ángel eléctrico” – Soda Stereo

Archivado bajo:Taller de pensamientos , ,

Cosmópolis (o la ciudad y las ratas)

Pregunta(s): ¿Qué características generan la cualidad “postmoderna” de una novela? ¿Tiene sentido discutir sobre esto en la actualidad, cuando el 2009 ya ha comenzado a desvanecerse? Respuesta(s): No sé. O la versión extendida: no sé ni me importa un carajo. Este exordio gratuito viene a cuento de la lectura de Cosmópolis. Mejor dicho, de la lectura de las “críticas” que circulan por la web de esta obra de DeLillo. Read the rest of this entry »

Archivado bajo:Escritores, Libros, Literatura ,

La vida de las palomas (y las hormigas)

Hay una especie de obsesión, para decirlo de algún modo, que se instaló en varios blogs sobre literatura, al menos aquéllos que constituyen mi círculo (vicioso) de visita obligada (círculo cuyo diámetro crece de manera, justamente, obsesiva). Y esa neurosis se debe a Levrero, específicamente a su “novela luminosa”.

Read the rest of this entry »

Archivado bajo:Escritores, Libros, Literatura , ,

Eterno resplandor

En un primer momento no vemos bien. Algunos contornos superpuestos a otras figuras aun más oscuras e imprecisas. Hace frío pero es soportable. No estamos cómodos, se siente el cansancio en los gestos. Tampoco estamos solos, pero eso está en duda.
Transcurren varios minutos, quizás unos años, no lo sabemos (nadie lo sabe). Se oyen ciertos ruidos, por así decirlo, algo similar a un eco (aunque todos estamos muy quietos, ¿que sonido podría estimularlo?).
Hasta que, lentamente, con una suavidad que nos parece algo excesiva, comienza a dibujarse un triángulo (perfectamente escaleno, recordábamos tiempo después, en otra oscuridad tal vez distinta) de una luz muy tenue, apenas perceptible.
Pero ahí está, la posibilidad en toda su crudeza.
Inmediatamente, la certeza de la próxima (la misma) angustia.

O la desesperación de no poder regresar.

 

Archivado bajo:Taller de pensamientos ,

Pretextos

- ¿Me acompañás?
- Dale, vamos por la plaza así charlamos un rato, bah, no sé, si tenés ganas.
- No seas boludo, cómo no voy a tener ganas, hace mucho que no hablamos, y para colmo la última vez no dijiste nada.
- No pude, ya lo sabés. Además, últimamente hablo demasiado pero sin decir nada. Debe ser por vos, por tus silencios que me dejan pensando toda la noche…
- …

Read the rest of this entry »

Archivado bajo:Taller de pensamientos ,

Amplificando recuerdos

 

Existe (tiene que existir) un punto de quiebre (de inflexión, de restauración, de control, lo que quieran) en eso que llamamos vida. Ese momento, esa coordenada en el tiempo y el espacio, se define y resume en el concepto “recuerdo”. 

Read the rest of this entry »

Archivado bajo:Taller de pensamientos ,

Pasavento dixit (I)

La literatura, me dijo, consiste en dar a la trama de la vida una lógica que no tiene. A mi me parece que la vida no tiene trama, se la ponemos nosotros, que inventamos la literatura.

Doctor Pasavento. Enrique Vila-Matas

Archivado bajo:Caleidoscopio ,

El Benceno, el Jazz y la Entropía

¿Qué tienen que ver Kekulé, la Segunda Ley de la Termodinámica y la crisis del sistema financiero mundial tal cual como lo conocemos?

Read the rest of this entry »

Archivado bajo:Caleidoscopio ,

Uno (III. Vapor de sodio)

La agonía de cada día resultaba inevitable. Recuerdo esta absurda sensación:  la desesperación sincronizándose con el alumbrado público (ese momento algo difuso que comprende los pocos segundos que necesita el vapor de sodio para devolver ciertos detalles en los rostros, con matices que surgen espontáneamente en tonos anaranjados).

Read the rest of this entry »

Archivado bajo:Relatos ,

Todo es mentira, ya verás.


"Sin embargo, ella permanece, fría, agria y dulce, esperando que la absorbas por completo hasta llegar a tus células más profundas, hasta mezclarse con tus sueños más tristes".

Dudas existenciales:

Categorías