En perfecta y casual sincronía con el inicio del año chino adjudicado a la rata, comienzo a disfrutar del efímero lapso denominado “vacaciones”.
Como estrella, estoy sufriendo de esa imposición arbitraria por la cual el día sólo consta de 24 horas. No alcanza. Y uno se cansa. Así que espero recuperar los bríos en esta suspensión temporal al arrojarme a los designios del mar (y, con total seguridad, del viento: ¡ay costa atlántica!).

Para amenizar el descanso me llevo una buena dosis de material bibliográfico:
- El pasado de Alan Pauls
- El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad
- Corazón tan blanco de Javier Marías
- La leona blanca de Henning Mankell (que estoy leyendo en la actualidad)
- Años interesantes de Eric Hobsbawn
- La mano izquierda de la oscuridad de Ursula LeGuin
Obviamente no podré leer todo. Se supone que también deberé incurrir en otras muchas actividades ociosas.
Veremos…
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Ah, esa ola! Ojalá tenga mejor tiempo que yo, pude bañarme poco, con lo que me gusta el mar!
Que descanses, Ángel, así volvés renovado para conversar largo y tendido sobre El Pasado de Pauls, la prosa de Marías, los fríos glaciares de Mankell, el paso del tiempo y la vida misma.
Felices vacaciones!!
¡Felices vacaciones!
lo esperamos a su vuelta bien bronceado o bien leído…, de cualquier manera, bien descansado.
Un abrazo
Haga, haga compañero que la dicha es buena… que lo disfrute y regrese nutrido y feliz,
fraterno
js
Que descanses.
Fuerte abrazo y mucha suerte,
Juan
Sorry, recién me entero, felices vacaciones (aunque esto lo vas a leer recién cuando vuelvas je!)
¿¿Cuándo volvés?? Se te extraña.
Que las maravillosas olas verdes que nos ha pintado lo devuelvan pronto para que cuente, es el deseo mayoritario de los que pasamos nuestras vacaciones en el subte porteño.
fraterno
js
Angel: ¿volviste de las vacaciones y te fusite otra vez?