Un patrón que se replica y permanece
(en el deseo o en los sueños).
Una tenue monotonía, imperceptible, implacable
(la eterna ausencia).
Avanzamos, sin reparos, sin objeto,
esperando que el presente lo cubra todo
(con el velo del desprecio).
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Pero algo nos vincula
(hasta nos supera).
Una insinuación, un reflejo
(o el simple tedio)
bastan para barajar de nuevo.