Es (fue), un sueño sencillo (por lo tanto difícil de narrar).
Al menos el recuerdo del sueño se me aparece con una estructura muy lineal, sin sobresaltos, sin destellos de algo sobrenatural, algo imposible.
Justamente, la posibilidad, la crudeza de lo real, lo fáctico que encierra (que encerraba) un simple hecho transcurrido en el recuerdo de aquel sueño es lo que me condiciona hoy (conscientemente) y desde entonces (inconscientemente, tal vez).
Ese acto, en aquel sueño, me mostró todos los caminos, todas las posibilidades, las más hermosas y las más dolorosas. Me proyectó miles de imágenes, todas probables, donde estaba ella, donde estaba yo, donde estábamos juntos.
Ese momento, en aquel sueño, que duró unos instantes (en el sueño, luego eternamente, como dije), me provocó todos los sentimientos, en el orden que suelen aparecer y, algunos, perpetuarse.
Ese beso, en aquel sueño, en definitiva, me recordó todo lo que nunca pudo ser. Todo lo que perdí.
No sé que pensar, porque es un sueño. Que volví a soñar 18 años después. Y que ahora recuerdo.
No se si es real (el recuerdo de aquel sueño).
O tal vez…
Archivado bajo:Relatos, Taller de pensamientos , Proyecto Cerati