Suaves telas sobre el piso

Claro.

Por entonces las distancias eran otras, distintas, ajenas. Y el tiempo, indiferente (como siempre, sólo que hoy desdeña y niega su propia esencia, que sigue siendo la misma: indiferencia).

Si la tarde sucedía de repente, por asalto, no existía la posibilidad de distraerla. Pero nosotros necesitábamos más tiempo. Porque después, mañana, las cosas eran diferentes, ya no éramos los mismos (aunque la tarde siguiera adelantándose y nosotros intentáramos detenerla).

Entonces era preciso comenzar de nuevo, recrear fielmente el ritual para llegar a ese punto, cuando las palabras no dichas (pero tan pensadas) lo comprendían todo. Excepto la (mi) pena.

Hoy las distancias son otras, distintas, aunque no ajenas. Las palabras perduran, sí. Pero también la espera.

He llegado hasta el fin
Con los brazos cansados
Tantas veces te vi
Simulando un olvido
Y eso paso

Fue
Y fue
Y fue

Me embriague hasta el vacio
Con tu miel venenosa
Fuiste mia
Y el hastio
Nos llevo al desengaño
Y eso paso

Fue
Y fue
Y fue

Suaves telas sobre el piso
Una parte de la euforia
Y lo mas resbaladizo
Es creernos sin memoria
Y eso paso

Fue, Soda Stero

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9 comentarios en “Suaves telas sobre el piso

  1. “Si la tarde sucedía de repente, por asalto, no existía la posibilidad de distraerla”: me gusta esta frase y sus muchas interpretaciones.
    El tiempo también se desvanece, como un puño cansado de ser puño. Algo así dice Juarroz en un poema.
    Yo tendré mis obsesiones, ángel, pero vos las tuyas. ¿Cambiamos figuritas… o en definitiva, son las mismas?
    ¿Viste la película El nido vacío? Algo de esto hay ahí. Por lo menos, suaves telas sobre el piso, comenazar y recomenzar, memorias y recuerdos recreados.
    Saludos!

  2. Indefectiblemente me hacés pasar por recuerdos imborrables, el post y la canción…tremendos.

    Una parte de la euforia
    Y lo mas resbaladizo
    Es creernos sin memoria
    Y eso paso…

    Un abrazo.

  3. A veces no se puede recomenzar y la melancolía te envenena.
    Y este post te aniquila.

    De los más lindos y mejores que he leído.

    Abrazo grande y gracias

  4. Nostálgicamente poético… Me identifico con varios de los pensamientos aquí plasmados. Pero como alguien dijo por ahí… “siempre que llovió, paró”.

    Saludos,

    Galileus.

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