Diálogos intestinos

De la lectura de un diálogo, que no pertenece precisamente al Fedón, pero que implica a un par de almas aún sin formatear, se activa en algún lugar de mi (a esta altura muy percudida) estructura neuronal un circuito de memoria que se vincula a la eterna discusión sobre la no menos extensiva dicotomía “religión/ideas” (o, si se prefiere: Dios/más-bien-la-Nada, Dios-creador/dios-creado, determinismo/azar, y una serie inabarcable de etcéteras que se traducen en el floreciente comercio del suministro de tinta invertida en, al menos, el 85% de las “obras filosóficas más importantes de la humanidad”.

Primero, declaración de principios o, más bien, de antecedentes (nótese que ambos sustantivos, peculiarmente y si se los considera en un plano netamente temporal, refieren a un situación anterior, lejana, hasta se diría olvidada, pero ese es otro cantar): mi formación escolar (primaria-secundaria) se desarrolló en el ámbito de la multinacional Iglesia Católica, sucursal salesianos (digresión: la frase original era: en el ámbito de la Fuerza Iglesia Católica, batallón “salesianos a caballo”, pero el paralelismo militar-católico iba a sesgar, de entrada, cualquier análisis posterior).

de wikipedia

Entonces, inevitablemente, una continua oposición opera en mi interior, no sólo en aquellos temas relacionados a “lo espiritual”, sino en la mayoría de los casos en los que es imperioso (vaya uno a saber por qué, o mas bien por quién) revolearle al contrincante una opinión formada. Se dirá que este comportamiento mental dialéctico es saludable, a tal punto que la Historia lo ha tomado como modus operandi, pero en ocasiones prefiero tomar distancia del barbudo (materialista, no el otro, más bien energético) y adherir a las ideas estructuralistas-lacanianas que me llevan a la lamentable situación de definir mi estado como un caso clásico de bipolaridad.

De todos modos, y para no adicionar paranoia en entregas periódicas a una vida de por sí complicada, algunas ideas en pugna han ganado terreno a lo largo de mi vida, en detrimento de aquéllas que fueron impuestas como axiomas con la ligereza y gratuidad de los predicados matemáticos que, paralelamente, se impregnaban en las sinapsis de mi juvenil (y atiborrado de novedades) cerebro.

El tiempo o el devenir de la experiencia a medida que uno crece y conoce las “sutilezas” de la realidad (en especial cuando nos desayunamos que la “condición humana” no es tan benevolente como la veíamos dibujada en los libros de catequesis-tan luminosa y colorinche- al lado de otro concepto más abstracto aún pero no por eso más difícil de representar como es Dios, y así todos eramos ovejas, pastores, días soleados, etc. ) nos conducen lenta pero indefectiblemente al escepticismo.

de wikipedia

Pero hay un instrumento letal en su efectividad que nos adelanta la primicia, que nos retira la anestesia de la circulación, que nos desdibuja ese collage tan hermoso que con tanto empeño veníamos (venían, en realidad) construyendo en nuestras inocencias. Ese instrumento (que todavía se consigue en la misma presentación de antaño, pero que parece ceder terreno ante lo inevitable) nos acompaña siempre y nos hace oscilar entre diferentes sistemas de ideas aunque manteniendo la dirección y el sentido. Que suele encontrarse al final del camino (y quien dice que nos sea Eso que prevaleció en un principio…)

Supongo que saben de lo que estoy hablando.

De cómo fui cediendo hasta reemplazar los cimientos de mi pensamiento (no totalmente, claro, son pilares bastante maleables, siguen si querer quedarse inmóviles) podemos hablar otra vuelta. Con referencias a esos fetiches y todo.

Las ilustraciones fueron tomadas de wikipedia (commons.wikimedia.org): “Dialéctica” y “Goya – El sueño de la razón”

Anuncios

8 comentarios en “Diálogos intestinos

  1. Esas almas sin formatear han dada qué pensar. Desde mi confusión y mi propia bipolaridad, solo puedo agregar que miro estas ilistraciones y no sé por qué recuerdo el famoso catecismo de mis siete años, que me hacían temblar de miedo y me llenaban de confusión.
    Sigo en un rato, tocan el timbre…

  2. Creo que esa bipolaridad representada en las dos niñas, y tan bien expresadas como “almas sin formatear”, es condición natural del ser humano.
    y están bien las idas y venidas, la aceptación y la renuncia, la razón y la fe. Están bien que hayan preceptos y dogmas, porque para vulnerar las reglas hay que conocerlas primero! Eso habla de un crecimiento espiritual que nos lleva de vuelta a la niñez y a aquellas palabras que nos instan a ser como niños.
    Abrazo grande.

  3. El diálogo en lo de la Condesa es una delicia, esas dos “almas sin formatear” dan mucha ternura. Y este texto me gustó mucho.
    No creo en la religión, me bautizaron y me casé por Iglesia, nada más, no sé ni el padrenuestro y me molesta entrar a iglesias, son tan frías, tan solemne todo. No necesito de ninguna religión para creer y hablar con Dios.

  4. Angel, leyendo los “Top post”, no puedo dejar de notar una cierta escatología en los títulos:

    Diálogos intestinos
    Ley de los gases ideales
    La incontinencia de la lluvia

    Beso (y perdón por la broma ja)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s