Amplificando recuerdos

 

Existe (tiene que existir) un punto de quiebre (de inflexión, de restauración, de control, lo que quieran) en eso que llamamos vida. Ese momento, esa coordenada en el tiempo y el espacio, se define y resume en el concepto “recuerdo”. 

Pero esto no es más que una simplificación. De hecho, no se trata de “un” recuerdo, de “una” coordenada. Es más bien una superficie, un plano deformado por su propio peso. O un entramado de sensaciones, percepciones y reflexiones (acerca de esas sensaciones y percepciones, de sus causas y sus posibles consecuencias) que se almacenan en otra red, esta vez de conexiones neuronales que, simplificando, llamamos memoria. 

Esa memoria que se empeña en modificar ese “recuerdo”, censurándolo o exagerándolo sin distinción, fusionándolo con otros recuerdos o agregándole infinidad de detalles innecesarios (tan sólo para ocultar su esencia, que por lo general es la causa de alguna pena).

Como señal inequívoca de nuestro afán por normalizar y ordenar un poco todo eso que, en principio, nos desorienta, inventamos (aparte de la religión y entre otras cosas) el calendario. Las fechas institucionalizan los recuerdos, los materializan, lo reestructuran nuevamente, les confieren la intensidad y la crudeza necesarias para arrancarnos del tedio del presente y enrostrarnos la felicidad del pasado. Nos (re)presentan el patrón, el estándar con el cual contrastaremos, sin siquiera sospecharlo, todo lo que nos será trascendente en la vida. 

Ciertas fechas nos sugieren la medida de todas las cosas. Nunca la revelan totalmente. Tal vez sea mejor así…

… y sin embargo, con cada año que se acumula entre nosotros, te vas alejando (menos la curvatura de tus cejas enmarcando ese destello de dolor, mi dolor, que era tu mirada y esa imperfección de dos marcas en la frente que, obstinadamente, me persigue en sueños) mientras yo me voy resignando.

 

Y sin embargo sabes
Me mantendrás distante
Y sin embargo
Aun puedes abrirla

Agotas lo imprevisible
Entre tus blindados brazos
Y sin embargo
Hay rastros
Aun puedes abrirla

Y sin embargo esperas
Un laberinto sin sorpresas
Y sin embargo
Aun puedes abrir
tu caja negra

Final caja negra, Soda Stereo

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4 comentarios en “Amplificando recuerdos

  1. Vaya tema el de los recuerdos y la memoria. Confieso que me sorprendiste con la letra de Soda… mientras leía, pensaba: “Ängel estuvo leyendo a Borges”.

    Aunque, en realidad, no hay escritor, poeta o “artista” que no se sostenga en las tramas de sus recuerdos, aunque no lo parezca.

    Una de mis lecturas preferidas es la que tiene que ver con recuerdos de la infancia: porque me gustan los recuerdos y porque me gusta la infancia. Cuando leo Diarios de grandes figuras, saboreo, especilamente, los relatos de los primeros años: allí está todo.

    Muy bueno: la idea del tedio del presente en contraposición con la felicidad del pasado.

    Un placer leerte, Ángel.

  2. Lo de censurar o exagerar el “recuerdo” me encantó.
    Puedo llegar a entender la censura de ciertos recuerdos como una defensa natural, lo de la exageración es raro, por ejemplo recuerdo nítidamente estar viendo la llegada a la Luna en directo, pero ¡tenía 3 años! Ese recuerdo siempre me pareció un bolazo grande como una casa.
    Otro recuerdo, ahora creo que exagerado aunque mi cabeza me dice que es ciento por ciento verdad, es haber viajado en el mismo vagón de subte que Luca Prodan luego del primer recital de The Cure en cancha de Ferro.
    Y bien por el recuerdo de “Final caja negra”, fui fan de Soda en sus primeros años.

  3. Pero el que si leyo a Borges es Cerati, que lo dice en Bocanada, entre los agradecimientos figuran Borges, Pizarnik y otros poetas.
    Si, ya se que Final caja negra es anterior, pero el tipo es un lector de alma.
    He vuelto a encontrar este interesante blog.
    Gracias.

  4. A ver… ya voy captando la admiración que tiene el “Ángel Eléctrico” por el mítico Soda Stereo, en la persona de Gustavo Cerati. Y sí pues… recuerdos, memoria, calendario… particularmente me considero un “ridículo sentimental” respecto de este asunto. A veces me comporto como un masoquista recordando aquellas cosas que me dolieron, relacionándolas con el calendario… talvez se deba a lo reciente de la herida…

    Sigamos conectados, eh!

    Saludos galileanos desde Lima, Perú!

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