La vida de las palomas (y las hormigas)

Hay una especie de obsesión, para decirlo de algún modo, que se instaló en varios blogs sobre literatura, al menos aquéllos que constituyen mi círculo (vicioso) de visita obligada (círculo cuyo diámetro crece de manera, justamente, obsesiva). Y esa neurosis se debe a Levrero, específicamente a su “novela luminosa”.


Es (sería) fácil esbozar una lista con varias explicaciones para este fenómeno, de las que el hecho de la muerte del autor (literalmente, digo, muchachos fundamentalistas barthesianos, o afines) (o “esos” a los que se refiere Maguila, con toda sutileza por cierto, cuando habla de “los críticos”) ocurrida antes de publicarse la obra y la gran campaña viral de Mondadori, son sólo botones que bastan para muestra. Pero, estimo, acá no estamos para explicar este tipo de fenomenología (o cualquier otro, de hecho).

Así que ahí va: el libro (porque decir “novela” es algo impreciso, o no tanto -es parte del título- y entonces, verdaderamente, no entendí ni un ápice de lo que me intentó trasmitir don Levrero, o tal vez sí, justamente, de esto se trata, de quedarse con la sensación o más bien la seguridad de que hay cosas que no se pueden transmitir y mucho menos aprehender, mediante algún tipo de discurso, y que para eso, para que caigamos de bruces, o mejor de culo, sobre esa verdad, es necesario, paradójica y maravillosamente, un ladrillo de casi 600 páginas de literatura pura) (algo que no sabría definir con precisión o sin ella, no se por qué se me ocurrió poner eso, es la influencia de Mario, un veneno) es una belleza.
Y sí, porque en algunos pasajes ese tipo translitera (¿existe esta palabra?) algunos aspectos de nuestro “ser” (bah, del mío) de tal manera que, en verdad, da ganas de mandarlo bien a la mierda:

…, me di cuenta de que lo que yo combato como trastornos, sin poder solucionarlos, en realidad no son trastornos sino admirables soluciones que fui encontrando, inconscientemente, para poder sobrevivir. Mis trastornos tienen una excelente definición: son la consecuencia de mi historia personal, y sobre todo son el precio de mi libertad.

(p. 32 de la edición -de mierda, siguiendo con lo escatológico, porque se comieron un renglón, entre otras cosas- de Mondadori)

Para otras miradas, tal vez más inteligentes, seguramente más interesantes, sobre esta obra visitar la página de Eterna Cadencia y desde allí retroceder, que sería una forma de avanzar, para leer ciertas desgrabaciones esclarecedoras…

Anuncios

3 comentarios en “La vida de las palomas (y las hormigas)

  1. Sabès què podès agregar a tu lista obsesiva, Angel? Lo bello y lo triste de Kawabata, me lo traje de vacaciones y tardè menos de 2 dias en leerlo, es un verdadero placer.

  2. El título de este post es perfecto.
    Después de leer La Novela Luminosa miro palomas y hormigas de otra manera: si eso no es literatura, ¿qué es?

    Mi edición es la de Alfaguara. Me acuerdo cuando lo compré, no sabía ni quién era, pero como me gustan mucho los diarios de escritura, me animé. Claro que antes los hojeé un poco, y ahí donde me detenía, leia párrafos fascinantes. Quería más. Y las 600 páginas me decidieron. Si hubiera un tomo II, yo, feliz!
    Beso!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s