La causa eficiente

Pongámonos de acuerdo en algo. Como para sentar las pautas que nos permitan seguir adelante con esto.

Hubo un comienzo. Existió una causa (si les parece, digamos “eficiente”). Es lo único que me permito admitir como indiscutible de lo que quiero contarles. El resto, es decir toda la historia, es probable y hasta verosímil pero decididamente objetable.

Pero en algún momento, las distintas capas de realidad que conformaban su existencia se alinearon (concéntricamente, eso es lo importante y lo novedoso) en torno a algo distinto.

Pero el problema es (y lo será a lo largo de todo este embrollado relato): ¿cuándo, en qué preciso momento comenzó?

Porque, estimados, si pudiéramos conocer el cuándo, sin duda llegaríamos (no sin dificultades) al “Por qué” (y noten la simetría de esta oración, algo nos revela sutilmente acerca de lo que en realidad pasó).


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Un comentario en “La causa eficiente

  1. Me gusta, pero me deja con ganas de más. No mucho, porque este ritmo, aunque muy similar al mío, me cansa.
    Saludos.

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