Mañana en la batalla…

Recomendación (puntual): leer a Javier Marías.

Primero fue “Corazón tan blanco”. Ya saben: uno de los mejores comienzos de novela en español. Por supuesto, la novela no se reduce sólo a eso. Pero no voy a hablar de ella, ya quedó atrás (en el tiempo, en la memoria).

Hoy es “Mañana en la batalla piensa en mí“. Lo mejor que he leído en lo que va del año (y tengan en cuenta que ya pasó un cuarto…). Es un placer leer a Marías. Pero también, al menos para mí, no deja de ser complicado. Creo que esto aplica en general a los buenos escritores en español


Porque el español, vaya novedad, es un placer y es complicado. Tal vez el hecho de leer a tantos autores anglosajones refractados por ese cristal pulido por Anagrama o TusQuets (según el estado de ánimo), me muestre con cierto ángulo favorable las bellezas de la lengua castellana cuando está preciosamente utilizada. O quizás Marías sea un tipo que me llega, que tarda en hacerlo, que me lo hace sentir por medio del esfuerzo que implica seguir oraciones tan largas, tan matizadas. Que prolonga el efecto por la lentitud pero que al final, casi al final en realidad, ya tenemos la certeza de que nos tiene atrapados (hasta conseguir otra de sus novelas).

Mañana en la batalla piensa en mí, desespera y muere.

Esa frase, tomada de Shakespeare y repetida varias veces en toda la novela (con permutaciones que se adaptan a cada momento preciso de la historia) condensa la trama. Y la encripta.

La novela me deja, además, muchas otras cosas. Una teoría que intuyo cierta:

…lo que sucede no sucede del todo hasta que no se descubre, hasta que no se dice y hasta que no se sabe, y mientras tanto es posible la conversión de lo hechos en mero pensamiento y en mero recuerdo…

Y dos frases que inevitablemente me conducen a la misma obsesión:


Es intolerable que las personas que conocemos se conviertan en pasado
.

(No todas las personas, sólo algunas. Sólo ella)

Mi cabeza está llena de nombres cuyos rostros he olvidado o son sólo una mancha flotando en un paisaje, una calle, una casa, una edad o una pantalla.

(O el temor a que ese rostro se desdibuje y se confunda con otras sinapsis, tal vez prescindibles).

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3 comentarios en “Mañana en la batalla…

  1. Qué bueno, ángel.
    En una época era fanática de Javier Marías. En realidad, todavía lo soy, pasa que lo leí de un tirón hace unos años.
    Mañana en la batalla piensa en mí, Corazón tan blanco, El hombre sentimental, Todas las almas.

    Me acuerdo también de dos libros con los artículos que había publicado en El País.

    Me gusta su escritura morosa.

    Te dejo el link a su blog, donde a veces aparecen sus publicaciones.
    Saludos, ángel!

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