El origen

Un cristal, ni siquiera un espejo, reducido a fragmentos sobre una mesa. Poca luz, pequeños destellos multiplicando esa penumbra. Y en cada reflejo un recuerdo. Los pliegues de las manos sangrando. Pero continúa buscando esa imagen. El origen de este infierno.

Cuanto habré cambiado
Que se habrá gastado
Podría comunicarme
Pero siento tanto
La erosión

Soda Stereo, Estoy Azulado

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s