Refringencias I

Las manchas de aceite en el piso resplandecían en tonos ámbar, devolviendo a su origen, mediante complicados patrones, el reflejo de la luz amarillenta que enmarcaba tus rasgos en la ventanilla. Era una noche calurosa pero seca y sin embargo tus gestos se confundían tras el vidrio empañado (¿o eran aquellas lágrimas contenidas, que siempre lo complicaban todo?).


Mientras el colectivo suspiraba al moverse algo habrás insinuado, unas pocas palabras, una sonrisa y luego silencio.

No recuerdo tus palabras, sólo la tristeza de un rostro deformado en las manchas de aceite.


“Ella podría haber encontrado un modo de seguirle, también es verdad, pero eso no era más que un
sueño, aunque él no sabía, ni sabría nunca, lo que ella sentía.”

Thomas Pynchon, Contraluz (p.116)

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2 comentarios en “Refringencias I

  1. Hola estrella! No, contraluz viene a fuego lento, muy lento. Saboreando cada detalle, subrayando mucho (como vos necesito un glosario de marcas…)
    Ah, Saer. Por lo menos compartimos algo: Santa Fe.

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