Algoritmos incompletos (uno)

Nunca se miraban, no lograban hacerlo. No es que algo tan banal como el pudor alguna vez los haya tentado. Era tan solo la incipiente sensación del final que presagiaban sus ojos. 

Cada uno con su particular receta para representarse la realidad, creían definir aquello que los mantenía en una misma dimensión de algo mucho más complejo de lo que suponían. Sin embargo, casi como por inercia, algunas consecuencias se estaban gestando. Respuestas a las preguntas que siempre se quedaban sin formular, disimuladas en horas de charlas si sentido (más allá de lo único que importaba, demorar el suave y hasta delicado momento previo al adiós, al beso tímido en la mejilla a la vez entumecida por el frío y rosada por la capilaridad de la inocencia), realizando el siempre agotador esfuerzo de procesar lo que está sucediendo en realidad y, paralelamente, sostener en la imaginación (y en el deseo) esa historia que nunca afloraba pero que se iba haciendo más verosímil con cada encuentro, haciéndolos cada vez más dolorosos y necesarios.

Cuando llegaba el frío (temprano y frenéticamente) los tonos del lugar viraban al rojo, como si todo se alejara cada vez con mayor velocidad de un punto imaginario, es decir, de ellos mismos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s