Esa mañana lo esperaba con alegría. Cruzamos el río a caballo

Ya no tengo voz propia. Quizás nunca la tuve. Y, si realmente pensamos con honestidad en este tema, seguramente llegaremos a la conclusión de que eso que llamamos “opinión” no es más que el resultado que arroja un cierto motor de búsqueda que opera en nuestra mente, mediante algoritmos inescrutables (no compañeros lacanianos, no es la estructura del lenguaje, es algo más sutil), revisando toda la información que fuimos acumulando en nuestra vida, en esta tabula rasa llena de tachones que constituye, ni más ni menos, todo lo que somos. (más…)

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Pynchon o el Nostradamus con prosa estilizada

No es bueno eso de andar aconsejando.

Pero la nota que la revista digital la contrarreforma facilita al lector despierto no tiene desperdicio (el resto de la revista, lector, no tengo idea) . Se trata de una inédita de Thomas Pynchon, por lo que por su peso específico ya resultaría interesante a priori. Y realmente ya se paladea ese sabor (tan extraño para nuestras papilas últimamente) de pura originalidad en las primeras líneas de ese mini-ensayo titulado “¿Está bien ser un ludita?”

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Ley de los gases ideales

Ya sé.

Para aquellos (es decir, prácticamente todos) que no me conocen (como si “conocer” a alguien fuera soplar y hacer botellas, por un lado, y fundamentalmente como si especular con una relación de conocimiento en este contexto merezca el menor análisis), digo, confieso, que carezco de esa hermosa cualidad: la voluntad. (más…)